TEXTO 1: “El imperdible imperdible para Don Miedo”
Edad de los receptores: 5-6 años.
En función de la temática del texto en la que se habla de los miedos y de la personalidad, podría decirse que este texto es interesante para hablarlo con niños/as a partir de los 4 años que es cuando “el niño experimenta terrores personales que son normales y desarrolla el concepto de identidad y de autoestima”, ya que “les gustan los cuentos que les permiten trabajar sus emociones personales” como explica la profesor Irune Labajo.
Pero además el hecho de que sea protagonizado por niños reales marca ya un paso de mayor complejidad que lo hace más conveniente para niños de 5, en vez de 4 años. Además también porque es un texto dirigido a niños/as a los que ya les interesa el final, “finales felices y justos, que le permitan desarrollar su capacidad para percibir detalles”, tal y como comenta la profesora Irune Labajo. Y eso es un nuevo paso de maduración puesto que hasta los 6, como escribe Fco. Cubells en el artículo “Evolución de los intereses del niño en relación a la literatura”, “les interesa más la trayectoria de un personaje que el desenlace en sí”.
También, el uso de palabras que no forman parte de su vocabulario habitual (del tipo “adusto”, “retal” o “arrogante”), aunque es conveniente que las vayan oyendo a cualquier edad, puesto que como dice Fco Cubells “puede sobrepasarse algo el vocabulario adecuado con el fin de estimular al niño”, personalmente considero que algunas palabras como las citadas utilizadas en este texto hacen que le hagan más apropiado para niños de 5-6 años. Aunque sin olvidar que, aunque esa creo que es la mejor edad de toda la etapa de Educación Infantil, los textos de Gloria Fuertes son un ejemplo de literatura tal, que perfectamente pueden escucharlos niños más pequeños porque tienen un lenguaje rítmico, repetitivo y simple característico de la narrativa que mejor se asimila durante el desarrollo cognoscitivo propio de los 2 a 5 años.
Estrategia utilizada: enredar poemas, usado en las creaciones en verso.
En concreto he enredado dos fragmentos de los siguientes poemas de la escritora y poetisa Gloria Fuertes:
- “El imperdible imperdible” del libro “La momia tiene catarro” (1979).

- “Don Miedo tiene Miedo” del Libro “El dragón tragón” (1979).Edad de los receptores: 5-6 años.
En función de la temática del texto en la que se habla de los miedos y de la personalidad, podría decirse que este texto es interesante para hablarlo con niños/as a partir de los 4 años que es cuando “el niño experimenta terrores personales que son normales y desarrolla el concepto de identidad y de autoestima”, ya que “les gustan los cuentos que les permiten trabajar sus emociones personales” como explica la profesor Irune Labajo.
Pero además el hecho de que sea protagonizado por niños reales marca ya un paso de mayor complejidad que lo hace más conveniente para niños de 5, en vez de 4 años. Además también porque es un texto dirigido a niños/as a los que ya les interesa el final, “finales felices y justos, que le permitan desarrollar su capacidad para percibir detalles”, tal y como comenta la profesora Irune Labajo. Y eso es un nuevo paso de maduración puesto que hasta los 6, como escribe Fco. Cubells en el artículo “Evolución de los intereses del niño en relación a la literatura”, “les interesa más la trayectoria de un personaje que el desenlace en sí”.
También, el uso de palabras que no forman parte de su vocabulario habitual (del tipo “adusto”, “retal” o “arrogante”), aunque es conveniente que las vayan oyendo a cualquier edad, puesto que como dice Fco Cubells “puede sobrepasarse algo el vocabulario adecuado con el fin de estimular al niño”, personalmente considero que algunas palabras como las citadas utilizadas en este texto hacen que le hagan más apropiado para niños de 5-6 años. Aunque sin olvidar que, aunque esa creo que es la mejor edad de toda la etapa de Educación Infantil, los textos de Gloria Fuertes son un ejemplo de literatura tal, que perfectamente pueden escucharlos niños más pequeños porque tienen un lenguaje rítmico, repetitivo y simple característico de la narrativa que mejor se asimila durante el desarrollo cognoscitivo propio de los 2 a 5 años.
Estrategia utilizada: enredar poemas, usado en las creaciones en verso.
En concreto he enredado dos fragmentos de los siguientes poemas de la escritora y poetisa Gloria Fuertes:
- “El imperdible imperdible” del libro “La momia tiene catarro” (1979).
Explicación: En el texto que viene a continuación he puesto en negrita el segundo poema para que se aprecie a primera vista la forma en la que están “enredados” los dos y he respetado los signos de puntuación iniciales para marcar al lector las frases que se quedan en alto, sin cerrar.
Además
he adjuntado las ilustraciones anteriormente porque entre los 2 a 6 años es
fundamental su uso en los textos literarios.
“EL IMPERDIBLE
IMPERDIBLE PARA DON MIEDO”
Este es Pelines.La niña esperaba en el salón
Pelines era un niño que todo lo perdía.
sentada en un butacón.
No tenía cuentos Pelines.
Y entró un personaje adusto.
Pelines no tenía patines.
- ¡Hola niña!, tanto gusto.
Pelines no tenía calcetines.
El “personaje” era muy raro, daba susto.
Pelines no tenía abuela.
La niña, tragando saliva, se atrevió a preguntarle…
Dice Pelines: Soy un chico listo y sabio
- ¿Quién eres?
ya me sé el vocabulario.
- Soy Don Miedo.
(Pelines no tenía abuela.)
- ¿Don Miedo?
Envolvía su cuerpo en un retal
- ¿No me conoce? ¿No te doy miedo? ¿Nunca has oído hablar de mí?
(Retal: trocito de tela de percal),
- No.
y se lo sujetaba con un imperdible;
- ¿Es posible que una niña no conozca el Miedo?... ¿O acaso no eres una niña?... ¿Eres un alma en pena?
parecía un arrogante y elegante
personaje egipcio del siglo uno.
- Tiemblo de frío, no se haga ilusiones, señor Miedo…
El imperdible era mágico
¿No te da miedo mi sombra? ¿No tienes miedo a Don Miedo?
y le hacía estar siempre contento.
- (Esta niña es listorrona, no hay quien la asuste ni en broma.)
TEXTO 2: “Las Mamás”
Edad de los receptores: 3- 4 años.
Considero que este texto puede formar parte de una de las primeras historias que el niño escuche porque como explica la profesora Irune Labajo a los 3 años, tal y como ocurre en esta historia, “los cuentos para niños pequeños girarán en torno a las actividades, sentimientos, miedos y deseos comunes a esta edad”. Además “no deben faltar en los relatos de tres años las repiticiones. El niño gusta de ellas y el reencontrarlas a lo largo del relato, le confiere el gusto por la ya conocido”. Y en este sentido, la figura de la madre, que es la que más se repite en este texto, en esta edad es de suma importancia para él. Jose María Muñoz lo explica de la siguiente manera en su artículo “La importancia de la socialización en la educación actual”, “a partir de los dos anos y hasta los cuatro las relaciones entre la madre y el hijo/a se van a convertir en apego del niño hacia la madre en primer lugar y hacia los demás miembros de la familia después. El apego es un vínculo afectivo que se manifiesta en el deseo de proximidad física y de contactos sensoriales frecuentes en una búsqueda de apoyo y de ayuda y en la necesidad de considerar las personas de su entorno (padre y madre, hermanos/as, abuelos/as, etc.) como base de la seguridad del niño/a para conocer, explicar y vivir en el medio sociocultural”. Con lo cual, a esta edad habría pocos temas que le interesasen más al niño/a que su madre. Y en cuanto al estilo, cumple con lo recomendable que, como dice Fco Cubells, motiva en los niños de 2 a 6 años “alguna iniciación muy elemental en el mundo de la poesía: éstas serán simples, rimadas y referentes al mundo de los niños de esas edades (gran musicalidad).”
Estrategia utilizada: recreación de poemas.
De este modo, he cogido el poema “Besos” de la escritora e ilustradora Carmen Gil, tal y como se hace con esta estrategia, y he cambiado su sujeto principal, es decir, los besos, por otro sujeto muy diferente. En este caso una persona muy importante para los niños/as, su mamá. El nuevo texto se llama “Las Mamás”.
Edad de los receptores: 3- 4 años.
Considero que este texto puede formar parte de una de las primeras historias que el niño escuche porque como explica la profesora Irune Labajo a los 3 años, tal y como ocurre en esta historia, “los cuentos para niños pequeños girarán en torno a las actividades, sentimientos, miedos y deseos comunes a esta edad”. Además “no deben faltar en los relatos de tres años las repiticiones. El niño gusta de ellas y el reencontrarlas a lo largo del relato, le confiere el gusto por la ya conocido”. Y en este sentido, la figura de la madre, que es la que más se repite en este texto, en esta edad es de suma importancia para él. Jose María Muñoz lo explica de la siguiente manera en su artículo “La importancia de la socialización en la educación actual”, “a partir de los dos anos y hasta los cuatro las relaciones entre la madre y el hijo/a se van a convertir en apego del niño hacia la madre en primer lugar y hacia los demás miembros de la familia después. El apego es un vínculo afectivo que se manifiesta en el deseo de proximidad física y de contactos sensoriales frecuentes en una búsqueda de apoyo y de ayuda y en la necesidad de considerar las personas de su entorno (padre y madre, hermanos/as, abuelos/as, etc.) como base de la seguridad del niño/a para conocer, explicar y vivir en el medio sociocultural”. Con lo cual, a esta edad habría pocos temas que le interesasen más al niño/a que su madre. Y en cuanto al estilo, cumple con lo recomendable que, como dice Fco Cubells, motiva en los niños de 2 a 6 años “alguna iniciación muy elemental en el mundo de la poesía: éstas serán simples, rimadas y referentes al mundo de los niños de esas edades (gran musicalidad).”
Estrategia utilizada: recreación de poemas.
De este modo, he cogido el poema “Besos” de la escritora e ilustradora Carmen Gil, tal y como se hace con esta estrategia, y he cambiado su sujeto principal, es decir, los besos, por otro sujeto muy diferente. En este caso una persona muy importante para los niños/as, su mamá. El nuevo texto se llama “Las Mamás”.
Recreación
del poema “Besos”:
“Las Mamás”
Hay mamás de caramelo,
dulces como una sonrisa.
Y están las mamás con prisa,
que hay que cogerlas al
vuelo.
Las
mamás de mariposa
rozándote las mejillas
¡pueden hacerte
cosquillas!
y son de color de rosa.
La mamá achuchón,
tan calentita y tan tierna
como una manta en invierno,
¡es una mamá de algodón!
¿Y qué tal la mamá alada
que te pilla de sorpresa,
y, además, cuando te besa
puede ser como un hada?
También está la mamá tornillo,
mamá que mágicamente
despierta hasta la Bella
Durmiente
y hace temblar el castillo.
¿Y la mamá con caricias
que llegan en ventolera
y huelen a primavera
como las buenas noticias?
Fantástica la mamá con beso-guiño.
Es chisposa y titilante
como una estrella brillante
con mil vatios de cariño.
|
Original
“Besos”.
Poema de Carmen Gil
Hay besos de caramelo,
dulces como una sonrisa.
Y están los besos con prisa,
que hay que cogerlos al
vuelo.
Los
besos de mariposa
rozándote las mejillas
¡pueden hacerte
cosquillas!
y son de color de rosa.
El beso con achuchón,
tan calentito y tan tierno
como una manta en invierno,
¡es un beso de algodón!
¿Y qué tal el beso alado
que te pilla de sorpresa,
y, además, el que te besa
puede estar en cualquier lado?
También está el de tornillo,
beso que mágicamente
despertó a Bella Durmiente
e hizo temblar el castillo.
¿Y los besos con caricia
que llegan en ventolera
y huelen a primavera
como una buena noticia?
Fantástico el beso-guiño.
Es chisposo y titilante
como una estrella brillante
con mil vatios de cariño.
|
TEXTO 3: “El cuento de Héctor"
Edad de los receptores: 4 - 6 años.
Como explicaré luego en el apartado del proceso que he seguido, en realidad, para hacer este texto he contado con la ayuda de mi hijo Héctor, que tiene 4 años y está en 2º Ciclo de Educación Infantil en un aula de 4-5 años. De forma que, he podido comprobar en primera persona que esta actividad la pueden hacer niños/as de 4 años en adelante. Sobre todo, porque como dice la profesora Irune Labajo, a esta edad el niño/ desarrolla “la riqueza de su imaginación. La palabra del narrador será el pincel que coloree sus propias imágenes”. Pero además “ya comienza a desarrollar su sentido de la narración” y está a punto de iniciar una etapa que va de los 5 a los 7 años en la que “tiene una vida imaginativa rica y abundante, que le ayuda a entender lo real, consigue desarrollar el concepto básico de la narración, desarrolla su capacidad de percepción selectiva y observación y tiene un concepto de moralidad absoluto”. Todo ello, necesario para interpretar con imaginación cualquier ilustración que le llame la atención y unirla a otra siguiendo de forma intuitiva una estructura que ha percibido en otros muchos cuentos que ha escuchado en otras ocasiones.
Edad de los receptores: 4 - 6 años.
Como explicaré luego en el apartado del proceso que he seguido, en realidad, para hacer este texto he contado con la ayuda de mi hijo Héctor, que tiene 4 años y está en 2º Ciclo de Educación Infantil en un aula de 4-5 años. De forma que, he podido comprobar en primera persona que esta actividad la pueden hacer niños/as de 4 años en adelante. Sobre todo, porque como dice la profesora Irune Labajo, a esta edad el niño/ desarrolla “la riqueza de su imaginación. La palabra del narrador será el pincel que coloree sus propias imágenes”. Pero además “ya comienza a desarrollar su sentido de la narración” y está a punto de iniciar una etapa que va de los 5 a los 7 años en la que “tiene una vida imaginativa rica y abundante, que le ayuda a entender lo real, consigue desarrollar el concepto básico de la narración, desarrolla su capacidad de percepción selectiva y observación y tiene un concepto de moralidad absoluto”. Todo ello, necesario para interpretar con imaginación cualquier ilustración que le llame la atención y unirla a otra siguiendo de forma intuitiva una estructura que ha percibido en otros muchos cuentos que ha escuchado en otras ocasiones.
Estrategia utilizada: historias mudas.
En concreto, mi hijo Héctor ha elegido entre todos sus dibujos y otros que tenía por casa de mis sobrinos de 4 y 6 años, los 6 que más le han gustado y con eso se ha inventado una historia. Yo he tomado nota de lo que iba diciendo de cada dibujo, he buscado recortes de letras para hacer un colagge de ese texto creado por Héctor y lo he pegado en su correspondiente dibujo.
Proceso que he seguido: Antes de nada me gustaría resaltar lo realmente fascinante que ha resultado la creación de este texto para mí. De hecho, jamás habría pensado que un niño con 4 años iba a ser capaz de hilar las 6 historias que suceden en 6 dibujos, si no lo hubiera visto. De forma, que mi labor a la hora de la creación del texto se ha limitado a irle enseñando esas pinturas que él ha seleccionado e ir preguntándole lo que cree que sucede después de cada dibujo, apuntarlo, poner los signos de puntuación y hacer el collage con los textos. Hasta el final “y fueron felices para siempre” lo dijo él después del quinto dibujo y entonces buscamos la representación que Héctor creía que podía representar esa felicidad.
De todos los dibujos elegidos, el último es un arco iris que hizo Héctor en el colegio con algodones, el 2, 3 y 5 los ha pintado él en casa y el 1 y el 4 los hicieron mis sobrinos. Héctor eligió el 1 nada más verlo y el 4 porque le pareció “bonito” cómo estaba hecho el árbol de Navidad con papel dorado.
Curiosamente, aunque Héctor no sabe leer la palabra “enanitos” escrita en el primer dibujo por mi sobrina, él comienza su cuento hablando de que se tratan de dos enanitos. Igualmente, he respetado expresiones literales que él comentó como “este cuento es muy difácil” o “se volvieron (pusieron) tristes” porque me parece más imaginativo y que tiene más carga de significado expresado así. Además, me parece destacable que a esta edad el niño/a tiene tan interiorizado expresiones como la repetición y la contraposición que, por ejemplo, Héctor habla de que “se volvieron tristes” a continuación lo contrapone a la idea “y fueron felices para siempre.”
Del Collage me gustaría decir también que, aunque en este caso lo he hecho yo, creo que también podrían hacerlo los pequeños/as en una aula, porque si el maestro/a les escribe el texto que ellos digan con letras separadas y les da las letras recortadas, los niños/as podrían “jugar” a buscar cada letra y pegarla encima de su correspondiente texto.
Destaca también que con esta actividad de la creación de su propio cuento, el niño tiene la sensación de que el cuento es suyo, al implicarse directamente en su elaboración y lectura. Hasta el punto que en mi caso podría decir que Héctor no sólo se ha inventado la trama y todas las palabras y expresiones curiosas que recoge, sino que ahora le gusta releerlo de vez en cuando aportando algún detalle más cuando ve los dibujos de nuevo e incluso es capaz de recordar el argumento sin tenerlo delante. Porque sorprendentemente la historia original la sigue recordando y le gusta tanto que se la leamos nosotros, como contarla él.
Por eso entiendo que sea necesario plastificar este tipo de actividades por el uso habitual que luego le dan los niños/as. Así que, aunque todavía no lo he hecho, y no se ve en las fotos que siguen a continuación, lo haré en cuanto tenga un minuto. Además también porque se escanean mejor así y luego las graparé para que no se desencuadernen.
En concreto, mi hijo Héctor ha elegido entre todos sus dibujos y otros que tenía por casa de mis sobrinos de 4 y 6 años, los 6 que más le han gustado y con eso se ha inventado una historia. Yo he tomado nota de lo que iba diciendo de cada dibujo, he buscado recortes de letras para hacer un colagge de ese texto creado por Héctor y lo he pegado en su correspondiente dibujo.
Proceso que he seguido: Antes de nada me gustaría resaltar lo realmente fascinante que ha resultado la creación de este texto para mí. De hecho, jamás habría pensado que un niño con 4 años iba a ser capaz de hilar las 6 historias que suceden en 6 dibujos, si no lo hubiera visto. De forma, que mi labor a la hora de la creación del texto se ha limitado a irle enseñando esas pinturas que él ha seleccionado e ir preguntándole lo que cree que sucede después de cada dibujo, apuntarlo, poner los signos de puntuación y hacer el collage con los textos. Hasta el final “y fueron felices para siempre” lo dijo él después del quinto dibujo y entonces buscamos la representación que Héctor creía que podía representar esa felicidad.
De todos los dibujos elegidos, el último es un arco iris que hizo Héctor en el colegio con algodones, el 2, 3 y 5 los ha pintado él en casa y el 1 y el 4 los hicieron mis sobrinos. Héctor eligió el 1 nada más verlo y el 4 porque le pareció “bonito” cómo estaba hecho el árbol de Navidad con papel dorado.
Curiosamente, aunque Héctor no sabe leer la palabra “enanitos” escrita en el primer dibujo por mi sobrina, él comienza su cuento hablando de que se tratan de dos enanitos. Igualmente, he respetado expresiones literales que él comentó como “este cuento es muy difácil” o “se volvieron (pusieron) tristes” porque me parece más imaginativo y que tiene más carga de significado expresado así. Además, me parece destacable que a esta edad el niño/a tiene tan interiorizado expresiones como la repetición y la contraposición que, por ejemplo, Héctor habla de que “se volvieron tristes” a continuación lo contrapone a la idea “y fueron felices para siempre.”
Del Collage me gustaría decir también que, aunque en este caso lo he hecho yo, creo que también podrían hacerlo los pequeños/as en una aula, porque si el maestro/a les escribe el texto que ellos digan con letras separadas y les da las letras recortadas, los niños/as podrían “jugar” a buscar cada letra y pegarla encima de su correspondiente texto.
Destaca también que con esta actividad de la creación de su propio cuento, el niño tiene la sensación de que el cuento es suyo, al implicarse directamente en su elaboración y lectura. Hasta el punto que en mi caso podría decir que Héctor no sólo se ha inventado la trama y todas las palabras y expresiones curiosas que recoge, sino que ahora le gusta releerlo de vez en cuando aportando algún detalle más cuando ve los dibujos de nuevo e incluso es capaz de recordar el argumento sin tenerlo delante. Porque sorprendentemente la historia original la sigue recordando y le gusta tanto que se la leamos nosotros, como contarla él.
Por eso entiendo que sea necesario plastificar este tipo de actividades por el uso habitual que luego le dan los niños/as. Así que, aunque todavía no lo he hecho, y no se ve en las fotos que siguen a continuación, lo haré en cuanto tenga un minuto. Además también porque se escanean mejor así y luego las graparé para que no se desencuadernen.
Finalmente decir que a Héctor le ha gustado
tanto hacer su cuento que insistió en llevárselo a clase para enseñárselo a su
profesora. Allí se lo contó a sus compañeros. Y curiosamente el comentario fue:
“mi profesora se saltó la página en la que los enanitos vestidos con un pijama
luchan con un dragón”, es decir, que entiendo por lo que dice que se sabe tanto
la historia que se dio cuenta que faltaba un dibujo cuando lo relató. En todo
caso, lo que está claro es que ha sido capaz con 4 años de contarles a sus
amigos un cuento inventado por él. Algo que me deja sin palabras para contar lo
maravilloso que me parece.