Este libro “Pequeño Azul y Pequeño Amarillo” se le ocurrió a su autor Leo Lionni durante un viaje en tren con la idea de entretener a sus nietos con unos recortes. Y me parece que consiguió captar lo que es un ejercicio maravilloso de Literatura Infantil porque es al mismo tiempo una obra lúdica y estética, en la misma medida. De esa forma, aparte de por otras muchas ideas que desarrollaremos en esta actividad, he escogido este libro porque lo que me resulta realmente más espectacular es comprobar cómo con algo tan sencillo como, por ejemplo, poner un círculo verde sobre una línea negra, podemos hablar con los niños/as de dos amigos que juegan en un túnel. Es decir, es sorprendente comprobar que por medio de una técnica tan sencilla como el collage, con recortes irregulares de todos los colores, se pueda contar la historia de Pequeño Azul y su mejor amigo, Pequeño Amarillo, y cómo recorren sus casas, su escuela, túneles, etc.
Además, se lo he leído a pequeños/as de 2 a 6 años y a todos ellos les ha llamado la atención y han querido volver a ver y escuchar la historia de Pequeño Azul y Pequeño Amarillo porque les ha llamado la atención elementos diferentes en función de su desarrollo madurativo. Aunque, como argumentaré a lo largo de esta actividad, considero que la edad a la que los niños/as le pueden sacar más jugo es a los 3 años, entre otras cosas, porque en función de su desarrollo sensorio motor, a esta edad lo que llama la profesora Irune Labajo como “la metáfora afectiva” que pueden establecer con la historia del libro es muy cercana, puesto que pueden identificar las experiencias reales que están viviendo (sus padres, su casa, su escuela) o empezando a vivir (sus primeros amigos, sus primeros juegos sociales) con lo que se trata en él.
Pero para desarrollar más ampliamente estos y otros temas y analizar esta obra, vamos a empezar por hacer una pequeña ficha bibliográfica:
Título: “Pequeño Azul y Pequeño Amarillo”
Autor: Leo Lionni (Amsterdam (Holanda) 1910 – Toscana (Italia) 1990)
Ilustrador: Leo Lionni
Editorial: Kalandraka
Fecha 1ª edición: 1959
Edad en la que me baso para realizar este análisis: 3 años
En cuanto al aspecto externo del libro, el formato es muy adecuado para niños de todas las edades de Educación Infantil porque es muy manejable, no es grande ni pesado, en concreto son 20 páginas de un tamaño un poco inferior a un folio de forma cuadrada, de un material suficientemente duro pero no muy grueso.
La portada, aunque a primera vista parece que contiene varias figuras geométricas, en realidad se trata de los personajes principales de la historia (Azul, Amarillo y Verde) y varios de los espacios donde se desarrolla la acción del libro (el ocre son las casas y el negro son los túneles, escondites o la escuela). Y las ilustraciones siguen ese estilo de la portada en la que por medio de formas geométricas se representa a los personajes y los contextos donde se mueven. De forma que, al leer el libro, nos damos cuenta que en realidad los círculos de colores son el protagonista y sus amigos, las franjas de color son los lugares donde se esconden para jugar, el cuadrado negro es la escuela, las manchas ocres son las casas, etc.
En concreto, en las ilustraciones, es genial que el libro consigue que, por medio de manchas de color, hablemos con los pequeños/as de conceptos como la amistad, la familia, la escuela… Aunque, sin embargo, considero que al analizar tanto la portada como las ilustraciones hay que tener en cuenta que a primera vista pueden no resultar tan atractivas como otras que hay ahora mismo en el mercado, ya que no cuentan con mecanismos móviles ni los personajes de las ilustraciones son llamativos o fácilmente reconocibles a priori. Es decir, que puede que entre varios libros de una librería los pequeños/as de 3 años no eligiesen esta obra como primera opción. Creo que es necesaria una primera lectura para que ellos identifiquen la historia y su relación con las ilustraciones para que ese aspecto externo les llame la atención. Pero, en cambio, después de esa primera lectura, según mi experiencia, esos conceptos unidos a las ilustraciones pasan a ser sumamente interesantes y Azul se convierte en un personaje de cuento muy querido por los niños/as.
Además lo que es indiscutible es que en este libro la ilustración es tan importante o más que el texto, de forma que es muy adecuado para niños de 3 años. Tal y como corresponde a esta edad, como explica la profesora Irune Labajo, en este libro “la narración es simultánea a la observación de la lámina, de forma que la figura corrobora el significado de la palabra oral facilitando la comprensión e infundiendo seguridad en el oyente”.
Y, por supuesto, lo que es indiscutible es que Leo Lionni consigue hacer unas ilustraciones nada estereotipadas ni planas, sino muy muy sugerentes como corresponde a una obra literaria. Algo que es fundamental, ya que, como afirma la profesora Irune Labajo, a la edad de 3 o 4 años es preferible “ofrecer al niño variedad de fórmulas y visiones de la expresión artística para permitir que se forme su propio gusto y para favorecer la realización de inferencias sobre lo que ven y las sensaciones que le provoca”. Algo convierte estas ilustraciones en un ejemplo a seguir.
En cuanto a la tipografía podríamos decir que es la característica para niños del primer ciclo de Educación Infantil, ya que es del cuerpo 16 ó 18 puntos y de una fuente similar a las “de imprenta”, es decir, es similar a la arial, en concreto podría ser verdana, a excepción de las mayúsculas de los nombres de los personajes que parecen letras especiales diseñadas por la editorial. Pero en general, el resto, son letras muy sencillas, rectas y que respiran muy bien, es decir, que respetan el espacio entre caracteres y palabras.
Una vez analizado el formato, podemos pasar a tener en cuenta el contenido. Y para ello empezaremos por centrarnos en el tema. Dado que el argumento principal trata de lo que sucede un día que Mamá Azul deja solo en casa a su hijo Pequeño azul y éste decide ir a buscar a su mejor amigo, Pequeño Amarillo, y, al encontrarle, de la alegría se dan un abrazo tan fuerte que se vuelven verdes y se van a jugar juntos, hasta que al volver a casa ni Papá ni Mamá Azul, ni Papá ni Mamá Amarillo les reconocen; el tema principal podría ser la importancia de la amistad y la familia por encima de las diferencias. Y de ahí se podrían sacar otros temas secundarios como la importancia de mostrar sentimientos (puesto que al llorar vuelven a su color inicial), los pequeños/as cometen errores como es el irse de casa sin decírselo a mamá, las diferencias son positivas puesto que crean nuevos colores, el descubrimiento de tamaños, formas y colores, la importancia del juego y el movimiento en la infancia…
De forma que este argumento es muy conveniente para los niños de 3 años, puesto que, como explica la profesora Irune Labajo, en esta edad los argumentos de los cuentos girarán en torno a las actividades, sentimientos, miedos y deseos comunes a esa edad.
Además, dado que, según Piaget, el niño a los 3 años, que en esos momentos está dentro de la etapa sensorio-motora, empieza a aprender las direcciones del espacio tomando como referente su cuerpo; es importante vivenciar con ellos recorridos como los que hace Pequeño Azul buscando a Pequeño Amarillo por medio de contactos con una realidad como la que plantea este libro.
Por otro lado, por medio de los temas principales y secundarios que hemos visto, podemos hablar con los niños/as de 3 años de conceptos muy importantes que ellos están viviendo, ya que se encuentran en el comienzo de su socialización y de sus primeras relaciones con iguales. En concreto, Jose María Vidal Muñoz en su artículo “La importancia de la socialización en la educación actual”, habla de que a este edad el niño/a está atravesando por un proceso de “socialización primaria: proceso de aprendizaje por el cual el niño/a se integra en el medio social. (…) El proceso de socialización se inicia con el descubrimiento de sí mismo a través del descubrimiento del otro. Por ello el primer contacto con el otro y las primeras relaciones de comunicación se establecen entre la madre y el bebé (relación diádica) en el primer año de vida. (…) Del tercer al quinto año se inicia el proceso de socialización y se amplían las relaciones sociales”. De forma que a los 3 años el niño/a está arrancando con un proceso de socialización que marcará su vida y en ese sentido el hablar de sus primeros amigos a través de este libro puede resultar una actividad fundamental.
Además a esta edad, según el libro “Educación familiar y autoconcepto en niños pequeños (2003)”, escrito por Julia Alonso y Jose María Román, los pequeños/as cada vez se sienten más independientes y en el sentido en el que empiezan a experimentar esa autonomía, también comienzan a probar los límites que los padres les imponen y muestran sus primeras rabietas. Algo que trata como tema secundario este libro, cuando Pequeño Azul decide no hacer caso a Mamá Azul y se va de casa a buscar a Pequeño Amarillo.
En relación con el contenido, también habría que analizar si la estructura del libro es adecuada para niños de Educación Infantil. En principio, lo más apropiado tal y como explica la profesora Irune Labajo, es que hasta los 8 ó 9 años los textos literarios sigan una estructura lineal, con planteamiento, nudo y desenlace. Y en ese sentido esta obra es adecuada para los niños de Educación Infantil, puesto que tiene:
Un planteamiento en el que se presenta quién es Pequeño Azul, que relación de amistad le une a Pequeños Amarillo, dónde viven y qué suelen hacer.
Un nudo, que comienza cuando Pequeño Azul no hace caso a su madre y se va solo de casa a buscar a Pequeño Amarillo, hasta que le encuentra, le da un abrazo tan fuerte que se vuelven verde y se van juntos a jugar, hasta que al volver a casa sus padres no les reconocen.
Y el desenlace se produce cuando los dos amigos de tanto llorar vuelven a su color original y junto a sus familiares descubren que al abrazarse cambian de color y que esto es algo positivo porque les permite convertirse en nuevos colores.
Para analizar el contenido, también habría que tener en cuenta al protagonista de este libro, Pequeño Azul. A los tres años los niños/as, como explica la profesora Irune Labajo, animan objetos y animales y aceptan que hablen y actúen como personas con lo que perfectamente Pequeño Azul puede ser un personaje en el que se identifiquen. Y al ser imitadores por excelencia, pueden ver en Pequeño Azul a un igual, puesto que hace las mismas cosas que a ellos les gusta hacer (esconderse, moverse, ir a la escuela, tener amigos, etc.). Y, como hemos visto anteriormente, no sólo hace las mismas cosas, también tiene sus mismos miedos y comportamientos respecto a su familia y a sus amigos y eso les puede transmitir cierta seguridad al comprobar, por ejemplo, que ellos no son los únicos que equivocan sino que, por ejemplo, Pequeño Azul tampoco hace caso a su madre a veces.
De esa forma podemos decir que es muy probable que los niños/as de 3 años se identifiquen con este personaje porque responde a su mismo momento del desarrollo, es decir, le gusta hacer las mismas cosas (jugar, esconderse, subir, bajar…), estar con las mismas personas (sus padres y amigos) y se mueve por aquellos espacios que Hannoun (1977) denomina “espacio vivido” (su casa, su escuela).
En ese sentido, los demás personajes, como es conveniente en los niños de Educación Infantil, también representan roles conocidos para el niño/a. Tanto los padres, Mamá Azul, Mamá Amarillo, Papá Azul y Papá Amarillo, y sus amigos Pequeño Amarillo y Pequeño Naranja, pertenecen a dos esferas de la vida del niño/a muy importantes. Se trata tanto de la familia como de los amigos o iguales, dos agentes fundamentales de la socialización de los niños de 3 años.
En este punto, habría que hacer un pequeño paréntesis, porque como hemos comentado, este libro es adecuado para la edad de 3 años, pero sirve para trabajarlo también con niños de otras edades. Ya que hablando de los personajes, destaca que el autor habla de que Pequeño Amarillo es “mejor amigo” de Pequeño Azul. De forma que éste también podría ser un tema secundario, pero más adecuado a otras edades puesto que a los 3 años, como hemos visto, los niños están arrancando con el proceso de socialización. En concreto podría tratarse con niños más mayores, de entre 5-6 años. Ya que tal y como explica Mª Rosario Sánchez-Romero, en su artículo “Proceso de socialización en Educación infantil”, “poco a poco el niño/a ira logrando tener una amistad con un igual entre aproximadamente 5-6 años. (…) Con el desarrollo de la empatía, los escolares están preparados para establecer un nuevo lazo: la amistad. (…) La empatía significa que el niño/a es capaz de adoptar el punto de vista de los demás en el nivel afectivo; es decir, es capaz de sentir las emociones de otra persona. (…) De los 3-4 años el niño/a “se relaciona con sus iguales con dos tipos de respuestas: rivalidad y empatía.”
En este sentido, los valores que podríamos trabajar con los niños de 3 años con este libro son la amistad, la importancia de jugar con amigos, el respeto por las diferencias, el cariño a los padres, el poder de un abrazo, el arte. Y como contravalores podríamos hablar del poder de las lágrimas o de la indiferencia ante los desconocidos que no se parecen a nosotros.
En cuanto al lenguaje que utiliza este libro, es muy adecuado para la edad de 3 años porque utiliza estructuras gramaticales muy simples. La mayoría de las veces son oraciones cortas compuestas por un sujeto, un verbo y un predicado del tipo “Este es Pequeño Azul”, y cuando sólo se complica un poco es añadir una oración subordinada, como “que viven en la casa de enfrente” o alguna oración interrogativa, “¿Dónde estaría Pequeño Amarillo?” o exclamativa “¡Allí estaba Pequeño Amarillo!”. Es decir, que consigue que el niño/a vaya familiarizándose con distintos tipos de oraciones pero sin complicar mucho el lenguaje y siempre usando conceptos claros que los niños entienden fácilmente “Pequeño”, “Amarillo” “contento”, “abrazo”.
Además, se nota que se trata de un lenguaje cuidado por el autor, puesto que utiliza muchas y variadas figuras literarias. Por ejemplo, utiliza el suspende con preguntas como “¿Nos reconocerán ahora?”; el hipérbaton en expresiones como “Su mejor amigo es Pequeño Amarillo” o “Muy contentos, se abrazaron”; usa la justaposición en casos como “En clase, están tranquilos y atentos. Después de clase corren y saltan”; hay polisíndeton cuando escribe “….estaban muy tristes y se echaron a llorar. Lloraron y lloraron…”; hace uso de la anáfora en frases como “Lloraron y lloraron…”; también utiliza otro tipo de repeticiones como la anadiplosis en “Muy contentos, se abrazaron. Se abrazaron tan fuerte…” o el paralelismo; el nombre de los personajes “Pequeño Azul”, “Pequeño Amarillo” se trata de un antropomorfismo; además utiliza la asonancia en frases como “Este es Pequeño…”, “Esta es su casa…”, etc.
En este sentido, el uso de tantas repeticiones hace que esta obra esté dirigida especialmente para niños de 3 años, puesto que como explica la profesora Irune Labajo, “no deben faltar en los relatos de tres años, las repeticiones. El niño gusta de ellas y el reencontrarlas a lo largo del relato, le confiere el gusto por lo ya conocido”.
Además, dado que el niños de 3 años no capta todo pero intuye a través de la inflexión de la voz y de los gestos del narrador, hay varios movimientos y sentimientos de Pequeño Azul (se esconde, juega al corro, está quieto en clase, se abraza con su mejor amigo, llora con su mejor amigo…) que pueden motivar que el niño/a mantenga muy bien la atención en la narración.
Como conclusión, por tanto, podemos decir que “Pequeño Azul y Pequeño Amarillo” podría ser un referente claro de lo que es un ejemplo de verdadera obra de literatura Infantil. Porque como dice W. Moebius “los mejores libros-album puede, y de hecho logran, mostrar lo intangible y lo invisible: ideas y conceptos como el amor, la responsabilidad o una verdad que trasciende al individuo, ideas que por lo general escapan a definiciones sencillas en dibujos o palabras”.
Y además, para terminar, “Pequeño Azul y Pequeño Amarillo” te permite pasar del terreno de la literatura al de la pintura de una forma sencilla y directa, puesto que al terminar de leer y hablar con los chicos/as de las ideas que más les han llamado la atención del libro, puedes proponerles, por ejemplo, pintar su propia versión del cuento. De forma que terminarías trabajando el arte abstracto con niños/as de 3 años de una forma muy natural para ellos.
Además, se lo he leído a pequeños/as de 2 a 6 años y a todos ellos les ha llamado la atención y han querido volver a ver y escuchar la historia de Pequeño Azul y Pequeño Amarillo porque les ha llamado la atención elementos diferentes en función de su desarrollo madurativo. Aunque, como argumentaré a lo largo de esta actividad, considero que la edad a la que los niños/as le pueden sacar más jugo es a los 3 años, entre otras cosas, porque en función de su desarrollo sensorio motor, a esta edad lo que llama la profesora Irune Labajo como “la metáfora afectiva” que pueden establecer con la historia del libro es muy cercana, puesto que pueden identificar las experiencias reales que están viviendo (sus padres, su casa, su escuela) o empezando a vivir (sus primeros amigos, sus primeros juegos sociales) con lo que se trata en él.
Pero para desarrollar más ampliamente estos y otros temas y analizar esta obra, vamos a empezar por hacer una pequeña ficha bibliográfica:
Título: “Pequeño Azul y Pequeño Amarillo”
Autor: Leo Lionni (Amsterdam (Holanda) 1910 – Toscana (Italia) 1990)
Ilustrador: Leo Lionni
Editorial: Kalandraka
Fecha 1ª edición: 1959
Edad en la que me baso para realizar este análisis: 3 años
En cuanto al aspecto externo del libro, el formato es muy adecuado para niños de todas las edades de Educación Infantil porque es muy manejable, no es grande ni pesado, en concreto son 20 páginas de un tamaño un poco inferior a un folio de forma cuadrada, de un material suficientemente duro pero no muy grueso.
La portada, aunque a primera vista parece que contiene varias figuras geométricas, en realidad se trata de los personajes principales de la historia (Azul, Amarillo y Verde) y varios de los espacios donde se desarrolla la acción del libro (el ocre son las casas y el negro son los túneles, escondites o la escuela). Y las ilustraciones siguen ese estilo de la portada en la que por medio de formas geométricas se representa a los personajes y los contextos donde se mueven. De forma que, al leer el libro, nos damos cuenta que en realidad los círculos de colores son el protagonista y sus amigos, las franjas de color son los lugares donde se esconden para jugar, el cuadrado negro es la escuela, las manchas ocres son las casas, etc.
En concreto, en las ilustraciones, es genial que el libro consigue que, por medio de manchas de color, hablemos con los pequeños/as de conceptos como la amistad, la familia, la escuela… Aunque, sin embargo, considero que al analizar tanto la portada como las ilustraciones hay que tener en cuenta que a primera vista pueden no resultar tan atractivas como otras que hay ahora mismo en el mercado, ya que no cuentan con mecanismos móviles ni los personajes de las ilustraciones son llamativos o fácilmente reconocibles a priori. Es decir, que puede que entre varios libros de una librería los pequeños/as de 3 años no eligiesen esta obra como primera opción. Creo que es necesaria una primera lectura para que ellos identifiquen la historia y su relación con las ilustraciones para que ese aspecto externo les llame la atención. Pero, en cambio, después de esa primera lectura, según mi experiencia, esos conceptos unidos a las ilustraciones pasan a ser sumamente interesantes y Azul se convierte en un personaje de cuento muy querido por los niños/as.
Además lo que es indiscutible es que en este libro la ilustración es tan importante o más que el texto, de forma que es muy adecuado para niños de 3 años. Tal y como corresponde a esta edad, como explica la profesora Irune Labajo, en este libro “la narración es simultánea a la observación de la lámina, de forma que la figura corrobora el significado de la palabra oral facilitando la comprensión e infundiendo seguridad en el oyente”.
Y, por supuesto, lo que es indiscutible es que Leo Lionni consigue hacer unas ilustraciones nada estereotipadas ni planas, sino muy muy sugerentes como corresponde a una obra literaria. Algo que es fundamental, ya que, como afirma la profesora Irune Labajo, a la edad de 3 o 4 años es preferible “ofrecer al niño variedad de fórmulas y visiones de la expresión artística para permitir que se forme su propio gusto y para favorecer la realización de inferencias sobre lo que ven y las sensaciones que le provoca”. Algo convierte estas ilustraciones en un ejemplo a seguir.
En cuanto a la tipografía podríamos decir que es la característica para niños del primer ciclo de Educación Infantil, ya que es del cuerpo 16 ó 18 puntos y de una fuente similar a las “de imprenta”, es decir, es similar a la arial, en concreto podría ser verdana, a excepción de las mayúsculas de los nombres de los personajes que parecen letras especiales diseñadas por la editorial. Pero en general, el resto, son letras muy sencillas, rectas y que respiran muy bien, es decir, que respetan el espacio entre caracteres y palabras.
Una vez analizado el formato, podemos pasar a tener en cuenta el contenido. Y para ello empezaremos por centrarnos en el tema. Dado que el argumento principal trata de lo que sucede un día que Mamá Azul deja solo en casa a su hijo Pequeño azul y éste decide ir a buscar a su mejor amigo, Pequeño Amarillo, y, al encontrarle, de la alegría se dan un abrazo tan fuerte que se vuelven verdes y se van a jugar juntos, hasta que al volver a casa ni Papá ni Mamá Azul, ni Papá ni Mamá Amarillo les reconocen; el tema principal podría ser la importancia de la amistad y la familia por encima de las diferencias. Y de ahí se podrían sacar otros temas secundarios como la importancia de mostrar sentimientos (puesto que al llorar vuelven a su color inicial), los pequeños/as cometen errores como es el irse de casa sin decírselo a mamá, las diferencias son positivas puesto que crean nuevos colores, el descubrimiento de tamaños, formas y colores, la importancia del juego y el movimiento en la infancia…
De forma que este argumento es muy conveniente para los niños de 3 años, puesto que, como explica la profesora Irune Labajo, en esta edad los argumentos de los cuentos girarán en torno a las actividades, sentimientos, miedos y deseos comunes a esa edad.
Además, dado que, según Piaget, el niño a los 3 años, que en esos momentos está dentro de la etapa sensorio-motora, empieza a aprender las direcciones del espacio tomando como referente su cuerpo; es importante vivenciar con ellos recorridos como los que hace Pequeño Azul buscando a Pequeño Amarillo por medio de contactos con una realidad como la que plantea este libro.
Por otro lado, por medio de los temas principales y secundarios que hemos visto, podemos hablar con los niños/as de 3 años de conceptos muy importantes que ellos están viviendo, ya que se encuentran en el comienzo de su socialización y de sus primeras relaciones con iguales. En concreto, Jose María Vidal Muñoz en su artículo “La importancia de la socialización en la educación actual”, habla de que a este edad el niño/a está atravesando por un proceso de “socialización primaria: proceso de aprendizaje por el cual el niño/a se integra en el medio social. (…) El proceso de socialización se inicia con el descubrimiento de sí mismo a través del descubrimiento del otro. Por ello el primer contacto con el otro y las primeras relaciones de comunicación se establecen entre la madre y el bebé (relación diádica) en el primer año de vida. (…) Del tercer al quinto año se inicia el proceso de socialización y se amplían las relaciones sociales”. De forma que a los 3 años el niño/a está arrancando con un proceso de socialización que marcará su vida y en ese sentido el hablar de sus primeros amigos a través de este libro puede resultar una actividad fundamental.
Además a esta edad, según el libro “Educación familiar y autoconcepto en niños pequeños (2003)”, escrito por Julia Alonso y Jose María Román, los pequeños/as cada vez se sienten más independientes y en el sentido en el que empiezan a experimentar esa autonomía, también comienzan a probar los límites que los padres les imponen y muestran sus primeras rabietas. Algo que trata como tema secundario este libro, cuando Pequeño Azul decide no hacer caso a Mamá Azul y se va de casa a buscar a Pequeño Amarillo.
En relación con el contenido, también habría que analizar si la estructura del libro es adecuada para niños de Educación Infantil. En principio, lo más apropiado tal y como explica la profesora Irune Labajo, es que hasta los 8 ó 9 años los textos literarios sigan una estructura lineal, con planteamiento, nudo y desenlace. Y en ese sentido esta obra es adecuada para los niños de Educación Infantil, puesto que tiene:
Un planteamiento en el que se presenta quién es Pequeño Azul, que relación de amistad le une a Pequeños Amarillo, dónde viven y qué suelen hacer.
Un nudo, que comienza cuando Pequeño Azul no hace caso a su madre y se va solo de casa a buscar a Pequeño Amarillo, hasta que le encuentra, le da un abrazo tan fuerte que se vuelven verde y se van juntos a jugar, hasta que al volver a casa sus padres no les reconocen.
Y el desenlace se produce cuando los dos amigos de tanto llorar vuelven a su color original y junto a sus familiares descubren que al abrazarse cambian de color y que esto es algo positivo porque les permite convertirse en nuevos colores.
Para analizar el contenido, también habría que tener en cuenta al protagonista de este libro, Pequeño Azul. A los tres años los niños/as, como explica la profesora Irune Labajo, animan objetos y animales y aceptan que hablen y actúen como personas con lo que perfectamente Pequeño Azul puede ser un personaje en el que se identifiquen. Y al ser imitadores por excelencia, pueden ver en Pequeño Azul a un igual, puesto que hace las mismas cosas que a ellos les gusta hacer (esconderse, moverse, ir a la escuela, tener amigos, etc.). Y, como hemos visto anteriormente, no sólo hace las mismas cosas, también tiene sus mismos miedos y comportamientos respecto a su familia y a sus amigos y eso les puede transmitir cierta seguridad al comprobar, por ejemplo, que ellos no son los únicos que equivocan sino que, por ejemplo, Pequeño Azul tampoco hace caso a su madre a veces.
De esa forma podemos decir que es muy probable que los niños/as de 3 años se identifiquen con este personaje porque responde a su mismo momento del desarrollo, es decir, le gusta hacer las mismas cosas (jugar, esconderse, subir, bajar…), estar con las mismas personas (sus padres y amigos) y se mueve por aquellos espacios que Hannoun (1977) denomina “espacio vivido” (su casa, su escuela).
En ese sentido, los demás personajes, como es conveniente en los niños de Educación Infantil, también representan roles conocidos para el niño/a. Tanto los padres, Mamá Azul, Mamá Amarillo, Papá Azul y Papá Amarillo, y sus amigos Pequeño Amarillo y Pequeño Naranja, pertenecen a dos esferas de la vida del niño/a muy importantes. Se trata tanto de la familia como de los amigos o iguales, dos agentes fundamentales de la socialización de los niños de 3 años.
En este punto, habría que hacer un pequeño paréntesis, porque como hemos comentado, este libro es adecuado para la edad de 3 años, pero sirve para trabajarlo también con niños de otras edades. Ya que hablando de los personajes, destaca que el autor habla de que Pequeño Amarillo es “mejor amigo” de Pequeño Azul. De forma que éste también podría ser un tema secundario, pero más adecuado a otras edades puesto que a los 3 años, como hemos visto, los niños están arrancando con el proceso de socialización. En concreto podría tratarse con niños más mayores, de entre 5-6 años. Ya que tal y como explica Mª Rosario Sánchez-Romero, en su artículo “Proceso de socialización en Educación infantil”, “poco a poco el niño/a ira logrando tener una amistad con un igual entre aproximadamente 5-6 años. (…) Con el desarrollo de la empatía, los escolares están preparados para establecer un nuevo lazo: la amistad. (…) La empatía significa que el niño/a es capaz de adoptar el punto de vista de los demás en el nivel afectivo; es decir, es capaz de sentir las emociones de otra persona. (…) De los 3-4 años el niño/a “se relaciona con sus iguales con dos tipos de respuestas: rivalidad y empatía.”
En este sentido, los valores que podríamos trabajar con los niños de 3 años con este libro son la amistad, la importancia de jugar con amigos, el respeto por las diferencias, el cariño a los padres, el poder de un abrazo, el arte. Y como contravalores podríamos hablar del poder de las lágrimas o de la indiferencia ante los desconocidos que no se parecen a nosotros.
En cuanto al lenguaje que utiliza este libro, es muy adecuado para la edad de 3 años porque utiliza estructuras gramaticales muy simples. La mayoría de las veces son oraciones cortas compuestas por un sujeto, un verbo y un predicado del tipo “Este es Pequeño Azul”, y cuando sólo se complica un poco es añadir una oración subordinada, como “que viven en la casa de enfrente” o alguna oración interrogativa, “¿Dónde estaría Pequeño Amarillo?” o exclamativa “¡Allí estaba Pequeño Amarillo!”. Es decir, que consigue que el niño/a vaya familiarizándose con distintos tipos de oraciones pero sin complicar mucho el lenguaje y siempre usando conceptos claros que los niños entienden fácilmente “Pequeño”, “Amarillo” “contento”, “abrazo”.
Además, se nota que se trata de un lenguaje cuidado por el autor, puesto que utiliza muchas y variadas figuras literarias. Por ejemplo, utiliza el suspende con preguntas como “¿Nos reconocerán ahora?”; el hipérbaton en expresiones como “Su mejor amigo es Pequeño Amarillo” o “Muy contentos, se abrazaron”; usa la justaposición en casos como “En clase, están tranquilos y atentos. Después de clase corren y saltan”; hay polisíndeton cuando escribe “….estaban muy tristes y se echaron a llorar. Lloraron y lloraron…”; hace uso de la anáfora en frases como “Lloraron y lloraron…”; también utiliza otro tipo de repeticiones como la anadiplosis en “Muy contentos, se abrazaron. Se abrazaron tan fuerte…” o el paralelismo; el nombre de los personajes “Pequeño Azul”, “Pequeño Amarillo” se trata de un antropomorfismo; además utiliza la asonancia en frases como “Este es Pequeño…”, “Esta es su casa…”, etc.
En este sentido, el uso de tantas repeticiones hace que esta obra esté dirigida especialmente para niños de 3 años, puesto que como explica la profesora Irune Labajo, “no deben faltar en los relatos de tres años, las repeticiones. El niño gusta de ellas y el reencontrarlas a lo largo del relato, le confiere el gusto por lo ya conocido”.
Además, dado que el niños de 3 años no capta todo pero intuye a través de la inflexión de la voz y de los gestos del narrador, hay varios movimientos y sentimientos de Pequeño Azul (se esconde, juega al corro, está quieto en clase, se abraza con su mejor amigo, llora con su mejor amigo…) que pueden motivar que el niño/a mantenga muy bien la atención en la narración.
Como conclusión, por tanto, podemos decir que “Pequeño Azul y Pequeño Amarillo” podría ser un referente claro de lo que es un ejemplo de verdadera obra de literatura Infantil. Porque como dice W. Moebius “los mejores libros-album puede, y de hecho logran, mostrar lo intangible y lo invisible: ideas y conceptos como el amor, la responsabilidad o una verdad que trasciende al individuo, ideas que por lo general escapan a definiciones sencillas en dibujos o palabras”.
Y además, para terminar, “Pequeño Azul y Pequeño Amarillo” te permite pasar del terreno de la literatura al de la pintura de una forma sencilla y directa, puesto que al terminar de leer y hablar con los chicos/as de las ideas que más les han llamado la atención del libro, puedes proponerles, por ejemplo, pintar su propia versión del cuento. De forma que terminarías trabajando el arte abstracto con niños/as de 3 años de una forma muy natural para ellos.
Perfecto.
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