sábado, 7 de junio de 2014

ACTIVIDAD 3. Borrador 1




IMAG0029.JPGUna de las cosas que más me sorprendió en el período de prácticas en el que estuve en contacto con niños de 5-6 años es su predisposición a ayudarme cada vez que les contaba un cuento. Me decían: profe, ¿te sujeto el libro?, ¿te ayudo a escoger el cuento?... Así que eso me hizo pensar que, cuanto más hiciese partícipe de esa narración a los niños/as, más fomentaría que ese entusiasmo inicial se mantuviera a lo largo de toda la narración. Por eso me gusta tanto el libro “¿A qué sabe la Luna?”, de Michael Grejniec, porque permite que formen parte de la narración al menos tantos niños como animales aparecen en el cuento.
De ese modo, la estrategia elegida para contar esta magnífica obra es la narración con libro dramatizada para prelectores. Esta estrategia, tal y como explica la profesora Irune Labajo, es la más adecuada para niños de 4-5 años y para esa edad he planteado esta actividad.
En este caso, además la dramatización se podría hacer de la siguiente manera. He elaborado unas sencillas figuras pegando un alambre al recorte de cada uno de los personajes (como aparece en la foto), para dárselas a cada niño/a según va mencionándolos el narrador. La idea es que se vayan poniendo de pie y se coloquen al lado del animal anterior y cerca del niño/a que haga de la luna, ya que en el libro los personajes son animales que juntos se ponen de acuerdo para ir subiéndose unos encima de otros con el fin de llegar a probar a qué sabe la luna. El planteamiento inicial es que el narrador vaya señalando o dando el animal al niño/a que le toque según vaya avanzando la narración para así mantener la emoción y aprovecha el tiempo que se van colocando al lado del animal anterior para interactuar con él y el resto de la clase.
Ya que según va apareciendo cada animal, se puede ir fomentando la interactuación haciendo preguntas a los niños/as del tipo, ¿cómo hace el león?, ¿cómo se mueve la tortuga?...
Para empezar, también he pensado en una estrategia para meter a los niños en la narración. Me he hecho un disfraz con tela de found como en la foto para ponérmelo por sorpresa y decirle a los niños/as que entre todos vamos a conocer “¿A qué sabe la luna?”. Sacaré el libro y les comentaré: “vamos a saber entre todos a qué sabe la luna y para eso he traído… a los personajes de este cuento (les enseñaré los recortables)”. Y llamaré al primer niño/a para que haga de luna poniéndose a mi lado”. Cuando ya esté de pie: diré “En un país muy lejano…” y empezaré la narración.
De ese modo pretendo que el narrador sea como un moderador que va introduciendo los personajes que están intentando llegar juntos a la luna, ayudándose entre todos.  
Este libro se presta además de a interactuar con los niños/as preguntándoles por los animales como hemos dicho ya, a usar otros recursos, por ejemplo:
- Hacer las onomatopeyas de los animales.
- Cuando entre la jirafa se puede pedir a los niños/as que formulen una hipótesis: ¿creéis que con ese cuello tan largo será capaz de llegar a la luna?
- Cuando aparezca el mono, se les puede pregunta: ¿pensáis que será capaz de saltar hasta la luna?
- O justo antes de que el ratón muerda la luna se puede hacer una pausa misteriosa para dar tensión.
Para terminar diré: Y colorín colorado este cuento “entre todos” hemos acabado.
Y puedo plantear preguntas finales del tipo: ¿A qué os sabe la luna?, ¿os ha gustado?, ¿por qué los animales han conseguido en este país tan lejano llegar a la Luna con lo difícil que es?.
Para trabajar esta actividad, como hemos visto, pensé en formas de hacer participar a los niño/s y se me ocurrió reutilizar un disfraz de mi hijo de 4 años hecho con tela de found pegándole las ilustraciones de la luna por delante y por detrás. Los animales, los busqué en internet y les pegué un alambre por detrás.
Para ensayar de cara a la sesión presencial practiqué un par de veces con mis hijos de 2 y 4 años, para recordar la historia y pensar en las estrategias propuestas por la profesora, aunque este cuento lo he leído muchísimas veces antes porque a mis hijos y sobrinos les encanta.
Finalmente, cuando le expliqué todo a mis dos compañeras en clase, en la sesión presencial, lo que me dijeron positivo fue que:
- A ambas les había parecido una forma “muy visual” de plantearlo.
- Una de ellas añadió además que le había resultado “genial”.
Y como sugerencias para mejorar las estrategias me comentaron que:
- Ellas habrían preguntado a algún niño ¿a qué le sabe la luna? justo cuando el autor lo explica y no al final del todo. Y considero que tienen razón porque es verdad que después de explicarlo, el autor comenta que esa noche los animales durmieron todos juntos y que un pez vio el reflejo de la luna en el agua y le extraño de que se hubieran  esforzado tanto cuando había otra luna mucho más cerca. Y es verdad que ambas ideas pueden hacer que los niños se dispersen un poco y no sepan qué responder a la pregunta. De forma que si ya la has formulado antes se fija en su mente y luego se puede volver a retomar al final del todo con más niños/as.

 

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