“Creación de una Biblioteca de aula”
Antes de ponernos
manos a la obra para crear un “Rincón de las Letras” en un aula de Segundo Ciclo
de Educación Infantil, en concreto para niños de 4-5 años, queremos empezar por
decir que como impulso teórico vamos a tener presente lo que escribe Irene
Vasco en su artículo “Leer sin saber leer” (CUATROGATOS, Nº 3 julio –
septiembre 2000). “Tratar de formar pequeños lectores, mejor dicho ratoncitos
de biblioteca, sin involucrarse de manera afectiva, no funciona. Sin unos
brazos que acaricien, sin unas nanas que adormezcan, sin unas palabras mágicas
que curen, poco o nada se logra. Entregar libros, así nada más, sin ton ni son,
a los niños más chiquitos, suele ocasionar únicamente destrucción, conflicto y
alejamiento de los libros.
Sólo lo que se
ama se cuida y se conserva, dice un poeta africano. Y esto se hace evidente en
la biblioteca cuando llegan los niños por primera vez. Si sus universos no han
sido nutridos con libros y con afecto, los estantes serán desocupados de
inmediato, y los libros servirán para cualquier cosa menos para “leer”. Serán
pisoteados, mordidos, mutilados... Los adultos gritarán, los niños llorarán y
la biblioteca se convertirá en el lugar menos apetecido por niños y adultos.
Si, por el
contrario, los niños han aprendido que los libros se leen rodeados por brazos
afectuosos, en medio de un ambiente cálido y reservado para un momento de
comunicación especial, la biblioteca será el lugar más visitado y mejor
cuidado.”
Situación en el aula (plano):
Diseño:
Como se puede ver en el plano hemos pensado localizar El Rincón de las Letras en un sitio amplio del aula, bien iluminado (con dos ventanas) y con un mobiliario donde los niños/as pueden estar en una mesa o tumbados o sentados en cojines y/o una alfombra. Con el objetivo de que se sientan lo más cómodos posible. Ya que como dice la profesora Irune Labajo “una biblioteca para los más pequeños debe permitir múltiples y muy distintas actividades: mirar cuentos e imágenes, escuchar narraciones, escuchar cuentos, ver obras de teatro, representar títeres, dibujar, ver cuentos y tebeos con los padres, hermanos o abuelos, jugar a juegos de mesa, mirar libros y tebeos con amigos, tumbarse tranquilo a mirar cuentos, buscar libros y llevarlos a casa, conversar con los amigos sobre los descubrimientos realizados. El ambiente se convierte así en fuente de riqueza.”
Además de la mesa, las sillas, la alfombra y los cojines, nuestro Rincón de las Letras estará planificado para que cuente con tres estanterías a la altura de los niños/as, que permitan que los libros estén colocados mostrando las portadas y divididos en tres tipos: una estantería general, otra con las colecciones de “los libros viajeros” y otra donde los pequeños/as puedan traer y poner los libros creados por ellos y/o traídos de casa.
También habrá un baúl enorme que en principio lo hemos llamado el “Baúl mágico de los títeres” porque la idea es que de ese baúl la profesora (o quién vaya a leerles o contarles un cuento) vaya sacando los libros, los títeres, los disfraces o lo que necesite para introducir o apoyar su narración.
Además, como veremos más adelante, este Rincón de la Letras estará decorado y cuidado por todos, y en el caso de la estantería de los libros viajeros contará con una pizarra magnética para indicar qué niño/a se ha llevado a casa cada libro (como ya explicaremos más adelante en el apartado de organización y gestión).
Contenido/fondos (justificado):
A la hora de elegir los fondos de una Biblioteca de aula, hay que tener en cuenta su momento evolutivo, como escribe Irune Labajo, “porque del estadio en el que el niño se encuentre dependerán sus intereses y posibilidades en relación con el libro y la lectura”. En concreto para niños/as de 4-5 años, explica dicha profesora:
- “De los cuatro a los siete (sub período intuitivo), el niño va desarrollando su capacidad de representación. Gusta del dibujo, el juego simbólico, la dramatización. Es el momento de trabajar la lectura de la imagen, descubrir las figuras dominantes, los colores, localizar los objetos, e ir descubriendo las conexiones entre los dibujos y entre éstos y el texto que los acompañan. En cuanto a los gustos literarios, son muy amplios y evolucionan.”
- “Sobre los cuatro años llega un momento de fantasía desbordante, gusta lo mágico y fantástico, los cuentos de hadas y los cuentos maravillosos, los personajes fantásticos. Los cuentos de animales también les gustan, así como los libros que cultivan los sentidos: libros de imágenes, texturas, etc.”
Luisa Mora en su artículo “Sugerencias para padres sobre los niños pequeños y los libros” (IMAGINARIA, Nº 24 – 3 de mayo de 2000) propone los siguientes “libros para los niños de 3 a 5 años”: “Entre los libros más divertidos destacan los de Tony Ross, como Quiero un gato, y los de Babette Cole, como El príncipe listillo (todos en Destino). Y, por supuesto, los de temas escatológicos, con el placer añadido de leer sobre algo prohibido como las cacas, en Cuánto cuenta un elefante, de Helme Heine (Altea) o El topo que quería saber quién se había hecho aquéllo en su cabeza, de Werner Holzwarth (Altea) (Nota de Imaginaria: Actualmente agotado, el Centro Editor de América Latina, había publicado este libro con el título Del Topito Birolo y de todo lo que pudo haberle caído en la cabeza). También les interesan los libros de argumentos sencillos protagonizados por animales con el mismo comportamiento que un niño, como Osito (Alfaguara), ilustrado por Maurice Sendak, o Carlos el tímido, de Rosemary Wells (Austral Infantil), y La familia ratón se va a dormir, de Kazuo Iwamura (Corimbo). Son personajes que se comportan como espejos del lector, quien percibe sentimientos y miedos igual que los suyos y, en este sentido valga otro ejemplo, Un chico valiente como yo, de Hans Wilhelm, (Juventud), uno de los muchos títulos para vencer lo que nos asusta (ya sean monstruos, pesadillas o la oscuridad nocturna)”.
Junto a éstos, el 50% se completaría con otros libros literarios que no deben faltar en una Biblioteca de aula. Entre otros muchos, nos referimos a:
- ¿A qué sabe la luna?, de Michael Grejneic.
- Adivina cuánto te quiero, de Sam McBratney.
- Donde viven los monstruos, de Maurice Sendak.
- Orejas de Mariposa, de Luisa Aguilar.
- Inés del Revés, de Anita Jeram.
- Te desafío a no bostezar, de Helene Boudreau y Serge Bloch.
- Historias de Ratones, de Arnold Lobel.
- ¡Vaya lío de familia!, de Pascale Francotte.
- ¿No duermes, osito?, de Martin Waddell y Bárbara Firth.
Además para la actividad del “libro viajero” contaríamos con dos colecciones de libros, que supondrían como el 10%, como por ejemplo, con:
- De la Cuna a la Luna de la editorial kalandraka.
- Mi primera sopa de libros de la editorial Anaya.
También tendríamos como un 10% de libros relacionados con las unidades didácticas que se estén dando en clase, por ejemplo:
- Mi Atlas Larousse del cuerpo humano.
- El gran libro de los números: contemos del 1 al 100, de Richard Scarry.
- ¿Dónde están los animalitos?, de Delphine Chedru.
Como hemos adelantado en otro apartado de esta actividad, habrá una estantería en la que los niños/as pondrán los libros que elaboren en el aula y que traigan de casa, que sumará como el 20%.
Habría que hablar al principio de curso con los padres para intentar que esos libros que traigan de casa, como explica la profesora Irune Labajo, tengan las siguientes características:
- Que presenten situaciones y personajes con los que el niño se identifique, relacionados con el mundo cotidiano del niño.
- Con imágenes que representen la lectura.
- Libros con poco texto que estimulen al niño a crear sus propias historias.
- Libros de fábulas, cuentos de hadas, adivinanzas, trabalenguas, rimas, canciones…
- De adivinanzas, acertijos, trabalenguas y poesía.
- Cuentos clásicos y populares.
- Libros con colorido que reflejan la alegría y vida.
- Libros de encuadernaciones resistentes, cubierta atractiva, tipografía grande o letra que imite la manuscrita.
- Libros que el niño viva intensamente, que le provoquen, risa, emoción y asombro.
- Libros de información que ofrezcan al niño explicaciones adecuadas a su edad y satisfagan su curiosidad sobre los fenómenos naturales y las cosas que lo rodean.
Finalmente la maestra aportará a lo largo del curso más o menos el 10% de la Biblioteca de aula, eligiendo libros literarios, folklóricos o incluso catálogos o periódicos en función de la evolución de los niños/as en la clase o las actividades que se estén realizando.
Organización y gestión:
El Rincón de las Letras contará con tres estanterías y por tanto tres apartados:
- Por un lado la estantería del “libro viajero”, en la que se colocarán las dos colecciones de libros comentadas en el apartado anterior de esta actividad, en contenido/fondos. Como la idea es que los niños se lleven a casa un libro cada fin de semana de una de las dos colecciones, se colocará una pizarra magnética al lado de esta estantería con una fotito de la portada de cada libro y su número. Y la profesora elaborará otros magnetos, con la foto y el número de cada alumno.
Todos los viernes la profesora junto con un alumno que esa semana será el encargado de la biblioteca irá repartiendo a cada niño/a el libro que le toca y poniendo la foto del niño/a que se lleva el libro junto a su portada.
- Habrá una segunda estantería con los libros de los niños/as, tanto con los que elaboren en el aula, como los que se traigan de casa. La idea será intentar que los niño/as tomen como propia esa estantería y la decoren y coloquen como vayan considerando a lo largo del curso.
- Finalmente en la estantería más grande se situarán el resto de los libros que hemos comentado en el apartado de contenido/fondos.
Los niños/as podrán acceder a todos los libros cada vez que hayan terminado sus tareas, además de cuando se estén realizando en el aula actividades relacionadas con el Rincon de las Letras.
Y cada semana, habrá un encargado del Rincón de las Letras que se encargará de hacer que sus compañeros dejen ordenados los libros, de decorarlo como considere y ayude al maestro/a a repartir el viernes el libro viajero de los fines de semana.
Además, cada mes, se organizará un “taller de reparación de libros” para que entre todos arreglen los desperfectos producidos por el uso, valoren la necesidad de tratarlos bien y lleguen a acuerdos para establecer normas para su buen uso si fuera necesario.
Dinamización y animación:
Como ya hemos ido adelantando a lo largo esta actividad, hemos pensado en distintas actividades para la dinamización y la animación de nuestra Biblioteca de aula, que a la vez nos han llevado a organizar el espacio y los fondos tal y como ya hemos comentado. Estas actividades serían:
- El libro viajero: cada niño/a se llevará el fin de semana un libro de una de las dos colecciones de libros, “De la Cuna a la Luna” y “Mi primera sopa de libros”. Hemos elegido dos colecciones fundamentalmente para despertar en los niño/as las ganas de terminar una para ver la otra y también como segunda opción de la profesora por si un fin de semana de pronto quiere introducir algún cambio, por ejemplo a modo de premio, viendo que a los niños/as les llame la atención algo de la que no hayan empezado todavía.
Como hemos explicado en la organización y gestión, habrá un encargado del Rincón de las letras cada semana que se encargará de ayudar a la profesora a repartir esos libros e indicar en la pizarra quién se lleva cada libro.
Finalmente, el objetivo es que cada niño/a lea con su familia el libro que se lleva e indique si le ha gustado. Para eso el profesor/a pondrá una ficha en la última página de todos los ejemplares con una tabla donde habrá una casilla para que los pequeños/as escriban su nombre y al lado peguen un emoticono que la profesora repartirá a los padres a principio de curso con una carita que indique si les ha gustado o no.
Eso dará pie a que el lunes, cuando los niños/as lleguen a clase, en la Asamblea se hable de qué libros les han gustado más, cuáles no, por qué, etc.
- El encargado de la biblioteca: en función de su número en clase, cada semana un niño/a será el encargado del Rincón de las letras. Ya no sólo para ayudar a la profesora a repartir los libros viajeros, sino para que intente que sus compañeros dejen los libros colocados cuando los usen y finalmente para que tome las riendas del Rincón de las letras y lo decore como más le guste, con el fin de que al final entre todos consigan hacer de este Rincón algo propio.
- El baúl mágico de los títeres: como adelantamos en apartados anteriores, este baúl será el objeto mágico del que salgan los libros que la profesora vaya añadiendo a la Biblioteca de aula. Muchas veces no sólo llegará el libro, también estaré acompañado de títeres, disfraces para todos, etc. Y no sólo lo usará la profesora, ya que en distintas unidades didácticas, tales como por ejemplo la de la familia se planteará que quien saque un libro nuevo del baúl y lo cuente en clase sea un padre, un abuelo, etc.
- El día de puertas abiertas: finalmente terminamos esta actividad proponiendo algo que nos parece interesante para conseguir el objetivo que nos proponíamos al principio. Recordamos. Según Irene Vasco, “Si, por el contrario, los niños han aprendido que los libros se leen rodeados por brazos afectuosos, en medio de un ambiente cálido y reservado para un momento de comunicación especial, la biblioteca será el lugar más visitado y mejor cuidado.”
Y como no hay nada más afectuoso para un niño/a de 4-5 años que una madre, un padre, un hermano/a, abuelo/a, primo/a, amigo/a… la idea sería abrir el Rincón de las letras a ellos. Consensuar con las familias que una vez a la semana, por ejemplo los viernes, puedan llegar tres cuartos de hora antes a recoger a sus hijos/as y dedicar ese tiempo a estar con ellos en el Rincón de la letras.
Para evitar masificar el aula por cada niño/a habrá una persona para que juntos vean uno o varios libros del Rincón de las letras. E incluso, si alguno se decide, pueda contar al resto un cuento. Dependerá de los familiares o amigos si prefieren estar sólo con su hijo/a viendo el cuento que más les guste o contando un cuento a otros/as compañeros. Lo importante es que el niño/a a los largo de la semana vaya teniendo en la cabeza cuál es el libro que le enseñaría y/o contaría a su mamá o le gustaría que ella le leyese y que efectivamente lo haga.
Como se puede ver en el plano hemos pensado localizar El Rincón de las Letras en un sitio amplio del aula, bien iluminado (con dos ventanas) y con un mobiliario donde los niños/as pueden estar en una mesa o tumbados o sentados en cojines y/o una alfombra. Con el objetivo de que se sientan lo más cómodos posible. Ya que como dice la profesora Irune Labajo “una biblioteca para los más pequeños debe permitir múltiples y muy distintas actividades: mirar cuentos e imágenes, escuchar narraciones, escuchar cuentos, ver obras de teatro, representar títeres, dibujar, ver cuentos y tebeos con los padres, hermanos o abuelos, jugar a juegos de mesa, mirar libros y tebeos con amigos, tumbarse tranquilo a mirar cuentos, buscar libros y llevarlos a casa, conversar con los amigos sobre los descubrimientos realizados. El ambiente se convierte así en fuente de riqueza.”
Además de la mesa, las sillas, la alfombra y los cojines, nuestro Rincón de las Letras estará planificado para que cuente con tres estanterías a la altura de los niños/as, que permitan que los libros estén colocados mostrando las portadas y divididos en tres tipos: una estantería general, otra con las colecciones de “los libros viajeros” y otra donde los pequeños/as puedan traer y poner los libros creados por ellos y/o traídos de casa.
También habrá un baúl enorme que en principio lo hemos llamado el “Baúl mágico de los títeres” porque la idea es que de ese baúl la profesora (o quién vaya a leerles o contarles un cuento) vaya sacando los libros, los títeres, los disfraces o lo que necesite para introducir o apoyar su narración.
Además, como veremos más adelante, este Rincón de la Letras estará decorado y cuidado por todos, y en el caso de la estantería de los libros viajeros contará con una pizarra magnética para indicar qué niño/a se ha llevado a casa cada libro (como ya explicaremos más adelante en el apartado de organización y gestión).
Contenido/fondos (justificado):
A la hora de elegir los fondos de una Biblioteca de aula, hay que tener en cuenta su momento evolutivo, como escribe Irune Labajo, “porque del estadio en el que el niño se encuentre dependerán sus intereses y posibilidades en relación con el libro y la lectura”. En concreto para niños/as de 4-5 años, explica dicha profesora:
- “De los cuatro a los siete (sub período intuitivo), el niño va desarrollando su capacidad de representación. Gusta del dibujo, el juego simbólico, la dramatización. Es el momento de trabajar la lectura de la imagen, descubrir las figuras dominantes, los colores, localizar los objetos, e ir descubriendo las conexiones entre los dibujos y entre éstos y el texto que los acompañan. En cuanto a los gustos literarios, son muy amplios y evolucionan.”
- “Sobre los cuatro años llega un momento de fantasía desbordante, gusta lo mágico y fantástico, los cuentos de hadas y los cuentos maravillosos, los personajes fantásticos. Los cuentos de animales también les gustan, así como los libros que cultivan los sentidos: libros de imágenes, texturas, etc.”
Luisa Mora en su artículo “Sugerencias para padres sobre los niños pequeños y los libros” (IMAGINARIA, Nº 24 – 3 de mayo de 2000) propone los siguientes “libros para los niños de 3 a 5 años”: “Entre los libros más divertidos destacan los de Tony Ross, como Quiero un gato, y los de Babette Cole, como El príncipe listillo (todos en Destino). Y, por supuesto, los de temas escatológicos, con el placer añadido de leer sobre algo prohibido como las cacas, en Cuánto cuenta un elefante, de Helme Heine (Altea) o El topo que quería saber quién se había hecho aquéllo en su cabeza, de Werner Holzwarth (Altea) (Nota de Imaginaria: Actualmente agotado, el Centro Editor de América Latina, había publicado este libro con el título Del Topito Birolo y de todo lo que pudo haberle caído en la cabeza). También les interesan los libros de argumentos sencillos protagonizados por animales con el mismo comportamiento que un niño, como Osito (Alfaguara), ilustrado por Maurice Sendak, o Carlos el tímido, de Rosemary Wells (Austral Infantil), y La familia ratón se va a dormir, de Kazuo Iwamura (Corimbo). Son personajes que se comportan como espejos del lector, quien percibe sentimientos y miedos igual que los suyos y, en este sentido valga otro ejemplo, Un chico valiente como yo, de Hans Wilhelm, (Juventud), uno de los muchos títulos para vencer lo que nos asusta (ya sean monstruos, pesadillas o la oscuridad nocturna)”.
Junto a éstos, el 50% se completaría con otros libros literarios que no deben faltar en una Biblioteca de aula. Entre otros muchos, nos referimos a:
- ¿A qué sabe la luna?, de Michael Grejneic.
- Adivina cuánto te quiero, de Sam McBratney.
- Donde viven los monstruos, de Maurice Sendak.
- Orejas de Mariposa, de Luisa Aguilar.
- Inés del Revés, de Anita Jeram.
- Te desafío a no bostezar, de Helene Boudreau y Serge Bloch.
- Historias de Ratones, de Arnold Lobel.
- ¡Vaya lío de familia!, de Pascale Francotte.
- ¿No duermes, osito?, de Martin Waddell y Bárbara Firth.
Además para la actividad del “libro viajero” contaríamos con dos colecciones de libros, que supondrían como el 10%, como por ejemplo, con:
- De la Cuna a la Luna de la editorial kalandraka.
- Mi primera sopa de libros de la editorial Anaya.
También tendríamos como un 10% de libros relacionados con las unidades didácticas que se estén dando en clase, por ejemplo:
- Mi Atlas Larousse del cuerpo humano.
- El gran libro de los números: contemos del 1 al 100, de Richard Scarry.
- ¿Dónde están los animalitos?, de Delphine Chedru.
Como hemos adelantado en otro apartado de esta actividad, habrá una estantería en la que los niños/as pondrán los libros que elaboren en el aula y que traigan de casa, que sumará como el 20%.
Habría que hablar al principio de curso con los padres para intentar que esos libros que traigan de casa, como explica la profesora Irune Labajo, tengan las siguientes características:
- Que presenten situaciones y personajes con los que el niño se identifique, relacionados con el mundo cotidiano del niño.
- Con imágenes que representen la lectura.
- Libros con poco texto que estimulen al niño a crear sus propias historias.
- Libros de fábulas, cuentos de hadas, adivinanzas, trabalenguas, rimas, canciones…
- De adivinanzas, acertijos, trabalenguas y poesía.
- Cuentos clásicos y populares.
- Libros con colorido que reflejan la alegría y vida.
- Libros de encuadernaciones resistentes, cubierta atractiva, tipografía grande o letra que imite la manuscrita.
- Libros que el niño viva intensamente, que le provoquen, risa, emoción y asombro.
- Libros de información que ofrezcan al niño explicaciones adecuadas a su edad y satisfagan su curiosidad sobre los fenómenos naturales y las cosas que lo rodean.
Finalmente la maestra aportará a lo largo del curso más o menos el 10% de la Biblioteca de aula, eligiendo libros literarios, folklóricos o incluso catálogos o periódicos en función de la evolución de los niños/as en la clase o las actividades que se estén realizando.
Organización y gestión:
El Rincón de las Letras contará con tres estanterías y por tanto tres apartados:
- Por un lado la estantería del “libro viajero”, en la que se colocarán las dos colecciones de libros comentadas en el apartado anterior de esta actividad, en contenido/fondos. Como la idea es que los niños se lleven a casa un libro cada fin de semana de una de las dos colecciones, se colocará una pizarra magnética al lado de esta estantería con una fotito de la portada de cada libro y su número. Y la profesora elaborará otros magnetos, con la foto y el número de cada alumno.
Todos los viernes la profesora junto con un alumno que esa semana será el encargado de la biblioteca irá repartiendo a cada niño/a el libro que le toca y poniendo la foto del niño/a que se lleva el libro junto a su portada.
- Habrá una segunda estantería con los libros de los niños/as, tanto con los que elaboren en el aula, como los que se traigan de casa. La idea será intentar que los niño/as tomen como propia esa estantería y la decoren y coloquen como vayan considerando a lo largo del curso.
- Finalmente en la estantería más grande se situarán el resto de los libros que hemos comentado en el apartado de contenido/fondos.
Los niños/as podrán acceder a todos los libros cada vez que hayan terminado sus tareas, además de cuando se estén realizando en el aula actividades relacionadas con el Rincon de las Letras.
Y cada semana, habrá un encargado del Rincón de las Letras que se encargará de hacer que sus compañeros dejen ordenados los libros, de decorarlo como considere y ayude al maestro/a a repartir el viernes el libro viajero de los fines de semana.
Además, cada mes, se organizará un “taller de reparación de libros” para que entre todos arreglen los desperfectos producidos por el uso, valoren la necesidad de tratarlos bien y lleguen a acuerdos para establecer normas para su buen uso si fuera necesario.
Dinamización y animación:
Como ya hemos ido adelantando a lo largo esta actividad, hemos pensado en distintas actividades para la dinamización y la animación de nuestra Biblioteca de aula, que a la vez nos han llevado a organizar el espacio y los fondos tal y como ya hemos comentado. Estas actividades serían:
- El libro viajero: cada niño/a se llevará el fin de semana un libro de una de las dos colecciones de libros, “De la Cuna a la Luna” y “Mi primera sopa de libros”. Hemos elegido dos colecciones fundamentalmente para despertar en los niño/as las ganas de terminar una para ver la otra y también como segunda opción de la profesora por si un fin de semana de pronto quiere introducir algún cambio, por ejemplo a modo de premio, viendo que a los niños/as les llame la atención algo de la que no hayan empezado todavía.
Como hemos explicado en la organización y gestión, habrá un encargado del Rincón de las letras cada semana que se encargará de ayudar a la profesora a repartir esos libros e indicar en la pizarra quién se lleva cada libro.
Finalmente, el objetivo es que cada niño/a lea con su familia el libro que se lleva e indique si le ha gustado. Para eso el profesor/a pondrá una ficha en la última página de todos los ejemplares con una tabla donde habrá una casilla para que los pequeños/as escriban su nombre y al lado peguen un emoticono que la profesora repartirá a los padres a principio de curso con una carita que indique si les ha gustado o no.
Eso dará pie a que el lunes, cuando los niños/as lleguen a clase, en la Asamblea se hable de qué libros les han gustado más, cuáles no, por qué, etc.
- El encargado de la biblioteca: en función de su número en clase, cada semana un niño/a será el encargado del Rincón de las letras. Ya no sólo para ayudar a la profesora a repartir los libros viajeros, sino para que intente que sus compañeros dejen los libros colocados cuando los usen y finalmente para que tome las riendas del Rincón de las letras y lo decore como más le guste, con el fin de que al final entre todos consigan hacer de este Rincón algo propio.
- El baúl mágico de los títeres: como adelantamos en apartados anteriores, este baúl será el objeto mágico del que salgan los libros que la profesora vaya añadiendo a la Biblioteca de aula. Muchas veces no sólo llegará el libro, también estaré acompañado de títeres, disfraces para todos, etc. Y no sólo lo usará la profesora, ya que en distintas unidades didácticas, tales como por ejemplo la de la familia se planteará que quien saque un libro nuevo del baúl y lo cuente en clase sea un padre, un abuelo, etc.
- El día de puertas abiertas: finalmente terminamos esta actividad proponiendo algo que nos parece interesante para conseguir el objetivo que nos proponíamos al principio. Recordamos. Según Irene Vasco, “Si, por el contrario, los niños han aprendido que los libros se leen rodeados por brazos afectuosos, en medio de un ambiente cálido y reservado para un momento de comunicación especial, la biblioteca será el lugar más visitado y mejor cuidado.”
Y como no hay nada más afectuoso para un niño/a de 4-5 años que una madre, un padre, un hermano/a, abuelo/a, primo/a, amigo/a… la idea sería abrir el Rincón de las letras a ellos. Consensuar con las familias que una vez a la semana, por ejemplo los viernes, puedan llegar tres cuartos de hora antes a recoger a sus hijos/as y dedicar ese tiempo a estar con ellos en el Rincón de la letras.
Para evitar masificar el aula por cada niño/a habrá una persona para que juntos vean uno o varios libros del Rincón de las letras. E incluso, si alguno se decide, pueda contar al resto un cuento. Dependerá de los familiares o amigos si prefieren estar sólo con su hijo/a viendo el cuento que más les guste o contando un cuento a otros/as compañeros. Lo importante es que el niño/a a los largo de la semana vaya teniendo en la cabeza cuál es el libro que le enseñaría y/o contaría a su mamá o le gustaría que ella le leyese y que efectivamente lo haga.
Perfecto.
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